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La selección de Holanda ganó con comodidad y perdonó una goleada a la débil China, dirigida por el español José Antonio Camacho, que jugó con 10 durante casi todo el encuentro y sólo disparó a la puerta de los subcampeones del mundo en una ocasión. Al minuto 10, en la primera jugada de peligro holandesa, un derribo de Zhang Linpeng a Arjen Robben otorgaba un penalti para los ‘Oranje’ que Robin van Persie se encargó de convertir. Tres minutos después, China confirmaba su rendición al quedarse con uno menos, por la expulsión de su centrocampista Qin Sheng por una fuerte entrada a un jugador rival. En la segunda mitad, Van Gaal hizo saltar al campo a Wesley Sneijder, para gran alegría de los aficionados chinos, y el cambio permitió que Holanda se oxigenara y aumentara aún más la velocidad de sus ataques, aunque la mala puntería de Van Persie y la falta de suerte mantuvieron inmóvil el marcador. Hasta el minuto 65, cuando Robben lideró un ataque y dio un pase al área a Sneijder, quien de espaldas a la portería se sacó de la manga un gol de taco que celebraron los aficionados chinos. El partido era el primero que la selección china jugaba en Beijing en más de nueve años (desde su amarga derrota en la Final de la Copa de Asia, en el Estadio de los Trabajadores), y terminó con el mismo marcador que el anterior amistoso que chinos y holandeses habían disputado, en 1996, en aquella ocasión en los Países Bajos.

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